El sueño de una noche de verano

Aquello no podía acabar bien. Incapaces de dar dos pases seguidos. Pero de alguna forma nos habíamos plantado en su área, aunque aquella era una jugada sin futuro. Robi Merino conducía el balón por la izquierda, pero le tapaban el lateral y el central izquierdo. Además le habían tapado la salida por fuera y por dentro. Seguro que pisaría el balón y buscaría un pase atrás para empezar de nuevo. Así es como siempre les he dicho que debe ser. Antes de perder un balón, hay que buscar a un compañero mejor colocado.

Pero Robi es de aquellos jugadores diferentes. Quizás el más diferente de toda la plantilla. El más talentoso, sin duda, aunque un poco díscolo. Latino de nacimiento, con ese instinto de supervivencia que se revela ante las dificultades.

No sé cómo, pero lo hizo. Cómo si la pelota formase parte de su pequeño pie izquierdo, la arrastró hacia fuera, luego hacia dentro, y nuevamente hacia fuera, ganado unos metros y pisando área. Centró hacia atrás. Quanash lo vio claro y empaló el balón. Pero con tan poca precisión, que descolocó a la defensa rival, dejando el esférico en bandeja para que Christian Stuani, estirando el pie al máximo, introdujese el balón en el fondo de la red.

Celebrando el 2-2

El grito de nuestro banquillo se ahogó en el silencio absoluto de los 76.000 espectadores que hasta ese momento estuvieron animando a su equipo,  el Hertha de Berlín. Era el empate a dos y tras el 1-1 de la ida, ese gol nos clasificaba. Pero estábamos en el minuto 67 y quedaba partido. ¿Qué hacemos? ¿Nos vamos arriba como en los últimos minutos y buscamos el tercero? ¿O nos encerramos atrás y que nos bombardeen como en la primera mitad?

Dudaba. Miré a mi segundo entrenador, Maurice Malpas y me devolvió la mirada con cara de incertidumbre. Era consciente de que jugar la Europa League ya era un premio para nosotros, y que cada ronda superada hacía más grande la historia del club. Pero también sabía que el premio gordo era pasar esa eliminatoria y jugar la liguilla. Sería un fantástico escaparate para el club y los jugadores. Pero, ¿cómo habíamos llegado hasta aquí?

No habíamos perdido ningún partido en la Europa League

Vi la cara de los jugadores. Querían más. No tenían miedo. No tenían nada que perder. Eran conscientes que podían hacer daño al rival a pesar de la diferencia de calidad entre ambos equipos. El 0-1 ya nos puso en la liguilla, y a pesar de la remontada local (2-1), otra vez estábamos dentro con el empate a dos. Quería pensar, pero estaba bloqueado. Me vino a la cabeza la canción de U2 “Stuck in a moment” (Atrapado en un momento).

Me hubiese gustado parar el tiempo y con calma poder buscar la mejor opción. Pero esto es fútbol y aquí no hay tiempo muerto. Cuando quise darme cuenta, el Hertha ya había sacado de centro y en la banda calentaba Rob Friend, un delantero fuerte y muy bueno en el juego aéreo. Markus Babbel, el entrenador del Hertha, sacaba la artillería pesada. “Win or Die”.

¿Éxito o Fracaso?

Reaccioné. Miré a Maurice Malpas y le dije: “A tumba abierta”

“¿Cómo?” – contestó Maurice con cara de sorpresa.

“Dile a Foran que caliente rápido, que sale ya” – le dije mientras daba indicaciones a Munro para que adelantara la línea defensiva y pudiésemos presionar más arriba.

Maurice me miraba incrédulo, “¿Seguro?”

“Win or die” – le contesté con una sonrisa en la boca.

El partido se convirtió en un corre calles. Sin orden, ni disciplina táctica. Movimientos con corazón y con un toque de épica. Las ocasiones de gol se sucedían en ambas porterías, dónde los guardametas se multiplicaban para mantener su portería a salvo.

El equipo fue un desastre a nivel táctico, pero un bloque en esfuerzo, compañerismo y trabajo. Lo dimos todo en el campo, pero no fue suficiente. La calidad del rival nos puso en su sitio y finalmente perdimos 4-2.

La derrota nos hará más fuertes

Estábamos eliminados. Derrotados pero orgullosos por la imagen mostrada. Desilusionados porque durante muchos minutos estábamos dentro, pero con ganas de volver la próxima temporada. Fue el sueño de una noche de verano.

 

Nota: No todas las buenas historias hablan de éxitos.

5 Respuestas a “El sueño de una noche de verano

  1. GredXII 12 julio, 2011 en 22:02

    Que tarde llego… pero ya está leído.

    Dura experiencia, sin duda. Pero es de valientes no usar archivos de guardado para que los “sueños” no terminen y eso les honra (se de varios que lo hacían, y eso si que era triste)

  2. Raúl Factory 13 julio, 2011 en 7:55

    @GredXII: Juego a FM (antes Champion Manager), desde 1994, por lo que las he visto de todos los colores. Y si algo tengo claro, es que juego para poder vivir la experiencia más parecida a la realidad futbolera. Guardar partidas antes de jugar y volver a cargar en función del resultado, en mi forma de entender este maravilloso juego, no tiene cabida, aunque cada uno juega como quiere (o puede).

    Ah! Un placer verte por esta sección!

  3. Roy Ramker 16 julio, 2011 en 13:40

    Para que luego digan que los juegos de fútbol no tienen historia 😀 Ja,ja, me ha gustado mucho el relato, es como si realmente hubieses vivido en primera persona el partido ^^

  4. Raúl Factory 16 julio, 2011 en 20:22

    @Roy Ramker, me alegra que te interese este tipo de relatos. Es una forma muy personal de explicar las sensaciones que tengo mientras juego a Football Manager.
    Pásate por aquí de vez en cuando, porque la historia del Inverness CT continua!! 😉

  5. Pingback:Artistas Fragmentados « El cuaderno de GredXII

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