Headache

En Enero la ciudad de Inverness se cubría de invierno y apenas dejaba sitio para el sol. Los días transcurrían entre nevados y lluviosos y la gente se adaptaba con suma facilidad a ese clima tan frío y aburrido. Reconozco que en esa época siempre me acordaba de mi Barcelona natal y no podía evitar echar de menos aquellas largas sobremesas con los amigos dónde siempre acabamos hablando de fútbol, y si cuadraba viendo algún partido de la Premier League inglesa. Eran días especiales, dónde parecía que el sol participaba de nuestra tertulia y no quería marcharse. Pero ahora aquellos momentos quedaban lejos, y estaba viviendo una nueva etapa en mi vida a través del fútbol.

En invierno, Inverness se cubría se nieve

¿Te las vas a comer?

¿Qué? – contesté casi por inercia.

¿Que si te vas a comer esas patatas? – Insistió Maurice.

Eh… no. Toma, comételas tú – respondí mientras seguía absorto en mis pensamientos.

Tras la eliminación en la previa de la Europa League, la afición nos recibió como héroes por haber rozado la proeza y el equipo se recompuso anímicamente con facilidad. Las competiciones nacionales empezaron a rodar y teníamos la obligación de mantener el nivel de la pasada campaña.

En la Premier, tras el meritorio empate (1-1) en casa contra el Celtic en el partido inaugural, tuvimos un arranque dubitativo, ya que el equipo todavía estaba en proceso de acoplamiento. Poco a poco recuperamos nuestro nivel y empezamos a sumar puntos. No obstante, las goleadas sufridas de forma consecutiva en Celtic Park (3-0 contra el Celtic) y en Easter Road (4-2 contra el Hibernian), generaron dudas en el grupo. Pero supimos reaccionar bien y tras algunos retoques en la estrategia, actualmente el equipo se sitúa en una privilegiada cuarta posición que daría acceso a la Europa League. Tras 21 partidos jugados, los números son satisfactorios, dónde sólo registramos 3 derrotas. Por el contrario sólo 8 victorias y 10 empates.

Clasificación Scottish Premier League

Siempre que las como acabo diciendo lo mismo – dijo Maurice mientras masticaba – ¡Las patatas del Foxes son únicas! – exclamó sin darse cuenta que apenas lo escuchaba.

Era jueves y tras el entrenamiento de la tarde, decidimos ir a cenar juntos al Foxes. Hoy era el día del sorteo de las semifinales de la Copa de la Liga. Por primera en la historia del club, llegábamos a unas semifinales. Este año se jugarían de nuevo en Hampden Park, Glasgow, dónde habitualmente juega la selección nacional. Sólo de imaginarme la caravana de aficionados del Inverness que se desplazaría para vivir la fiesta del fútbol, se me ponía la piel de gallina.

En el bombo, los huesos de Celtic, Hearts y el asequible Falkirk de la Primera División escocesa, una división inferior a la nuestra. Para ser sinceros, hasta ese día, el sorteo había sido generoso con nosotros. El hecho de jugar competición europea nos dio entrada directa a la tercera ronda dónde nos enfrentamos al Raith Rovers de la Primera División. Un cómodo 2-0 nos dio acceso a los cuartos de final y allí nos encontramos con el Histon, éste sí, de la Premier. Un agonizante gol en la prórroga marcado por Josh Magennis nos clasificó de forma histórica.

Al margen de nuestros enfrentamientos, por el camino se quedaron Rangers e Hibernian, que junto con Celtic y Hearts, componen los cuatro rivales más duros de la Premier. Pero lo más grande de todo esto, es que habíamos llegado con los jugadores menos habituales.

Desde que inicié mi etapa en el Inverness, tuve claro que en las copas jugarían los menos habituales. Es una forma de agradecerles su disposición por el grupo. No soy un entrenador de muchas rotaciones, pero me gusta contar con dos jugadores por puesto y fomentar la competencia por el bien del grupo.

El sorteo estaba a punto de empezar

¡Ya empieza! – anunció John Foxes desde la barra mientras subía el volumen de la tele con el mando a distancia.

¡Silencio! – Solicitó Maurice a la multitud que nos congregábamos en el Foxes.

En ese momento, me dio por girarme y comprobar que el Foxes estaba a reventar y que todos estaban expectantes con el sorteo.

Salió la primera bola… ¡Celtic! Hubo murmullos entre la gente, que se apagaron cuando empezaron a rodar las tres bolas restantes… ¿nos tocaría el Celtic?

Segunda bola, esta para la otra semifinal. Quién saliese evitaba al Celtic en semifinales… y… Inverness!! Los gritos de alegría entre los asistentes me hipnotizaron por unos momentos y parecía que ya estábamos en la final, pero todavía no sabíamos quién sería nuestro rival.

¡Calma! ¡Calma! ¡Qué todavía no sabemos contra quién jugamos! – Indicó Maurice.

Tercera bola, que determinará el rival del Celtic y como consecuencia la otra semifinal. Dos opciones. Hearts o Falkirk. La bola rodó y… Hearts!! Ahora sí, el Foxes se vino abajo. El sorteo había sido generoso de nuevo con nosotros y nuestro rival, el Falkirk era el más asequible. La afición lo sabía e intentar rebajar la euforia en ese momento hubiese sido inútil.

La euforia se desató en el Foxes

Las pintas dominaban el cielo del Foxes en señal de júbilo y alegría, e incluso parecía que cada vez había más gente allí dentro. Maurice me abrazó fuerte y me decía al oído algo como “¡puto español, nos has traído suerte!”. Era su forma de celebrar aquello. Poco a poco la gente se nos acercaba y nos zarandeaba para que formásemos parte de la fiesta. Rápidamente perdí a Maurice de vista. Mientras, las pintas se sucedían una y otro vez en mi mano. Recuerdo brindar con John y Robert. Abrazarme de nuevo con Maurice y decirle al oído “el primer escocés, hijo de una puta y un inglés”, aunque creo que no me entendió debido a que mi inglés perdió credibilidad conforme la cerveza hacía su trabajo en mi cuerpo. Todo era euforia, y aunque quise frenarla en algún momento, me dejé llevar. Lo último que recuerdo es ayudar a John y Robert a bajar la persiana del Foxes.

El despertador me ha taladrado como un martillo hidráulico durante una hora, que es el tiempo que he tardado en encontrarlo y apagarlo. Estaba dentro del bote de cereales. Supongo que lo puse ahí como medida para que me levantase, y ha funcionado. Voy a ducharme y para el club, que hoy tenemos charla táctica y empezaremos a bajar la euforia con el sorteo de la Copa de la Liga. Aunque una duda me corroe desde el sorteo de ayer… Tras esta histórica oportunidad, ¿debería seguir apostando por los jugadores que nos han llevado hasta aquí o contar con los más habituales en Liga y tener a los mejores en el campo? Tengo que reflexionar sobre ello, pero antes debería desaparecer este terrible headache (dolor de cabeza).

4 Respuestas a “Headache

  1. GredXII 4 septiembre, 2011 en 15:05

    Ante la duda, siempre puedes preguntarte “que haría Guardiola?” y luego actuar 😉

  2. El Malo del Final 5 septiembre, 2011 en 21:16

    Tú tienes el número y no me lo quieres dar, eh? 😉

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