En Remojo

Mientras cerraba el carcaj y lo ataba de forma segura a mi espalda, me preguntaba cuantas veces había pasado por esta situación en mi vida. Obviamente nunca las había contado, pero seguro que eran infinidad de veces porque aquel ritual me resultaba familiar. Dependía del momento y de la ocasión, pero en general el ritual se resumía en guardar las cosas más delicadas de forma segura dentro de la mochila (si había) o dentro de la túnica. Además dejar a mano, por lo menos, un arma ligera que te pueda sacar de un apuro. Porque ese era otro problema. Tenías claro que había que pasar por ahí, pero lo que te ibas a encontrar y cuando ibas a salir, no era ciencia exacta ni mucho menos.

Me quité las grebas y los brazales de cuero para que no me dificultasen el movimiento. Dejé en el suelo mi yelmo metálico de una pieza, ya que sería más una carga que una ventaja. No obstante, decidí dejarme puesto el peto de cuero porque me sentía más seguro, aunque mi agilidad se viese mermada. Me abroché con fuerza los cintos del peto de cuero con cierta dificultad ya que la tenue luz de la antorcha se encontraba en su último suspiro. Justo apagarse ésta por completo fui consciente de que la visibilidad sería nula. La sensación no era nueva, pero sí incómoda.

Mi yelmo metálico de una pieza

Ya estaba preparado para adentrarme en aquella oscuridad, pero no sabía si era suficiente. El silencio en aquella cueva se hizo dueño de toda la estancia, y sólo se oía mi respiración. No había tiempo que perder, así que vamos allá.

Conforme me introducía en el agua, noté como en los pocos metros, la nada se abría bajo mis pies. Mal asunto. Sin punto de apoyo y dentro del agua, mis opciones de salir ileso de aquella oscura ciénaga se minimizaban. Intenté nadar sin apenas generar ruido, pero era demasiado cansado. A cada brazada que daba, notaba que el agua cada vez estaba más fría.

Lo peor de todo, es que estaba empezando a desorientarme y me daba la sensación de que me movía en círculos y no avanzaba. El cansancio empezaba a hacer mella en mi cuerpo y el peto de cuero me pesaba como si fuese una coraza. Me detuve un instante. Di una vuelta de 360 grados sobre mi mismo buscando algo de tierra firme, y sólo encontré oscuridad. No podía quedarme ahí, pero sin referencias era muy difícil avanzar de forma correcta.

De repente, me percaté de que algo me seguía. No sabría describir muy bien lo que era, pero parecía avanzar muy rápido. Fuese lo fuese, venía a por mí y no estaba dispuesto a ponérselo fácil, así que debía buscar tierra firme donde poder apoyar los pies para tener un mínimo de posibilidades. Empecé a nadar crawl de forma rápida y coordinada para mantener un ritmo alto sin ahogarme. El hecho de no saber si encontraría tierra firme me condicionaba mucho y no podía perder energías por ser presa del pánico.

No era el mejor camino, pero sí el único.

Un haz de luz se cruzó en mi camino, y entre bocanada y bocanada de aire, pude corregir el rumbo y convertir la luz en mi objetivo. Cada vez braceaba más deprisa, pero ya no controlaba el ritmo y mi nado era irregular y torpe. Pensaba que en cualquier momento, aquello que me seguía se abalanzaría sobre mí y ahí se acabaría todo. Pero de momento no estaba pasando así que seguí nadando con más corazón que técnica.

Ya estaba cerca, podía notarlo. La temperatura del agua había subido, lo cual me indicaba que me encontraba cerca de la orilla. Lo que fuese que me perseguía aceleró su ritmo con un estruendo que me paralizó por completo y justo cuando me giraba para presenciar en primera persona mi muerte, desapareció.

No entendía nada, pero no iba a pararme a esperarlo estando tan cerca de la orilla. Así que nadé unos metros más y llegué a la orilla. Por fin, lo había conseguido. Todo ese sufrimiento con esa cosa a punto de acabar con mi vida ya era pasado. Me quedé un rato tumbado en el pavimento rocoso hasta recuperar el aliento. Me sentía satisfecho. Otra vez había salido ileso. Así que me incorporé decido a continuar mi camino, esta vez por tierra firme, y entonces tropecé con un objeto que se desplazó unos metros generando un ruido metálico. Al restablecer mi equilibrio fijé mi mirada en el objeto. Era mi yelmo metálico de una pieza.

Nota: Super Mario World, Zelda: Ocarina of Time o Demon’s Souls son algunos de los juegos dónde podemos encontrar fases con agua dónde la física del personaje varía, incrementando la dificultad. Mi experiencia en este tipo de fases es desalentadora. Se me dan muy mal. De hecho es ponerme en remojo, y parece que es la primera vez que cojo un pad. Por eso, a veces, mi subconsciente me traiciona y retorno a la orilla junto a mi yelmo metálico de una pieza.

Mi subconsciente

20 Respuestas a “En Remojo

  1. Laocoont 3 noviembre, 2011 en 0:04

    El agua es ese elemento capaz de matar a un erizo azul por su simple contacto, o de entorpecer los movimientos de cualquiera de los personajes creados para fluir sin ese elemento.

  2. Roy Ramker 4 noviembre, 2011 en 18:20

    Tranquilo, no estás solo en tu cruzada, yo también odio las dichosas fases de agua, creo que solo el amigo Ecco the Dolphin de salva de la quema 😀

  3. GredXII 4 noviembre, 2011 en 19:44

    “Super Mario World, Zelda: Ocarina of Time o Demon’s Souls” y no te olvides de los Donkey Kong, menudo suplicio… o el agua asesina de vampiros del Castlevania SotN.

    • El Malo del Final 4 noviembre, 2011 en 19:50

      Creo recordad que la fase de agua de Donkey Kong fui incpapaz de pasarla y me ayudó mi hermano. 😉
      Y ahora que lo nombras, Castlevania SotN también tenía su miga. De hecho, ¿es posible que en casi todos los Castlevania haya una fase con agua?

  4. El Malo del Final 4 noviembre, 2011 en 22:10

    @GredXII, el Pez Espada!! 🙂
    @laocoont, qué Pez Espada?? 😉

  5. cyber2 5 noviembre, 2011 en 15:30

    Os voy a decir un recurso típico en muchos juegos, sobre todo en los de plataformas y que no es más que agua, pero que siempre supone un incremento en la dificultad: El hielo.

    ¡Anda que no joden las típicas fases con el suelo resbaladizo! xD

  6. Laocoont 6 noviembre, 2011 en 0:47

    Megaman era recomendado empezar por la patanlla de Hielo, adquirías la habilidad de la PACIENCIA!!

  7. El Malo del Final 8 noviembre, 2011 en 23:51

    @preguntologo, mi pregunta no era sobre el juego Megamán. Era si “Megamán” como personaje se encontraba bien, tras cargarte la PSP. Ah! y si he jugado a unos cuantos Megamán. 😉

  8. 317words 11 noviembre, 2011 en 3:08

    Las fases de agua suelen tener una de las mejores músicas en un juego dado. 😛

    Y la Gran Bahía es una delicia jugarla usando la máscara Zora. ¿Por qué? Porque nadar se convierte en algo dinámico. Yo lo que odio es el fuego. Las fases de lava son todas desaboridas y repetitivas.

    Sólo se salva el volcán de SM64, porque puedes surfear por la lava con un caparazón verde. LIKE A BOSS!! 8)

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