Archivos en la Categoría: El Laboratorio

Ashes

“The measure of a man is what he does with power” (Platón 428 ac – 347 ac)

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Dovahkiin

“El hombre nace libre, responsable y sin excusas”

Jean Paul Sarte (1905-1980)

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Bedroom

Toda la vida esperándote. Anhelando el tenerte conmigo. De un año para otro, la historia se repite. Te tengo, te vas y vuelves. Lo peor de todo es que a pesar de mis sentimientos, la relación es tortuosa. Me haces daño. Me engañas. No me dejas dormir. Me despierto pensando en ti, de la misma forma en que me voy a dormir. A veces, interrumpes mis sueños, y me agotas. En cualquier otra situación ya hubiese dicho basta, pero contigo es diferente. Porque sabes gestionar mi ego. Me das un poquito a cambio de machacarme. Te miro a los ojos, y te ríes en mi cara. Porque sabes que siempre vuelvo. Y este año no ha sido diferente.

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Al Contragolpe

Minuto 70 de partido. Vamos ganando 1-0. Nos sabemos superiores, pero el míster nos ha dicho que esperemos atrás y que ataquen ellos. Nosotros bien juntitos, a defender el resultado, que aunque corto, parece suficiente para poder volver a revalidar el título. No tengo muy claro porque estamos jugando así, pero son ya tres años seguidos ganándoles y este parece que va a ser el cuarto.

Ellos lo intentan, pero no pueden. Su problema es de base. El motor de su equipo ya es veterano y necesitan un cambio generacional. Nuestra plantilla apenas se ha renovado esta temporada, pero mantenemos la calidad de antaño, y de momento, se antoja suficiente. Les hemos dado la iniciativa, pero apenas coordinan un ataque. Estamos cómodos con nuestra posición defensiva. No suponen ninguna amenaza, por lo que no vamos a arriesgar más. De momento, esperamos y saldremos al contragolpe.

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Abandono

Mientras me incorporaba, intenté no perderle de vista. El golpe había sido considerable, y todavía me costaba respirar. Me recoloqué el yelmo a pesar de la sangre que caía por mi frente. Su ataque me había descolocado por completo y mi frente se golpeó duramente contra el pavimento.  Estaba mareado. El intenso olor a azufre y las pocas fuerzas que me quedaban, me nublaban la vista.

En realidad sabía que no tenía posibilidades. Él era más rápido y más fuerte. Mi única opción pasaba por esquivar sus golpes, hasta que dejase un flanco libre y entonces atacar con todo. Aunque mi lamentable estado físico no me daría muchas oportunidades. Sólo una. Tenía que intentarlo.

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