Archivos por Etiqueta: El Malo del Final

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Aquel día me miré al espejo mientras me desperezaba. Ese baño grande y frío, con apenas luz, siempre me pareció poco confortable. Aunque esa sensación se repetía cada mañana, aquel día había algo más. Mi cuerpo respiraba cansancio y agotamiento. Lejos de mi mejor forma, algo estaba cambiando y empezaba a sospechar lo que podía ser.

Tras cuatro horas deambulando por mi castillo, sin nada que hacer aparentemente, mi cerebro cavilaba a velocidad de vértigo, y empezaba a exponerme conclusiones que no quería ver. Con cada minuto que pasaba, la celeridad de los pensamientos aumentaba. No podía controlar lo incontrolable, así que decidí empezar a asumir ciertas conclusiones. Si mi cuerpo estaba hastiado, era mi mente quién intentaba explicarme el por qué.

Poco a poco me dejé llevar por esos pensamientos. Estaba relajado, tranquilo. Incluso me sorprendí a mí mismo, sentado en la vieja butaca de la biblioteca. Todo aquello empezaba a resultarme extraño. Mi castillo, mi entorno, mi vida,… parecían bailar otra música diferente a la que yo sentía en esos instantes. Tuve ganas de gritar, pero no sabía el qué,  ni el por qué. Gritar para liberarme. Gritar para volver a empezar.

¡Eso era! Volver a empezar. Cerrar una etapa, para empezar otra. Sin miedo al fracaso. Asumiendo el reto de alimentar a las nuevas inquietudes en pos del acomodamiento de lo seguro y rutinario. Empezaba a asumirlo. Yo había cambiado, porque tenía otras necesidades. Y entonces ¿todo esto que formaba parte de mi avatar? Ya no sentía apego ninguno por todo eso. Ya no lo necesitaría allá dónde fuese. Porque me llevaba lo mejor de mí. La experiencia adquirida para buscar nuevos retos. Nuevos retos que ya aparecen en el horizonte.

Y bajo esta perspectiva, cierro la puerta de este castillo con forma de blog. El Malo del Final ya ha cumplido su cometido, llevarme hasta aquí para evolucionar a nuevas cotas. Mi experiencia como bloguer no tiene sentido sin él, pero ahora nuestros caminos se separan. Hace meses que me muevo en esa dualidad, hasta que se ha roto.

Dejo el avatar de El Malo del Final, para seguir siendo Raul Factory. Mi nuevo hogar, Zehn Games. Allí os espero.

Primer Aniversario

Parece que fue ayer cuando le daba vueltas a la idea de abrir un blog, y ya ha pasado un año desde que “salió a la luz”. Y lo pongo entre comillas, porque en realidad la fecha de alta de El Malo del Final como blog, en su versión para blogspot, data del 7 de enero. No obstante, no fue hasta el 26 de enero, cuando EMDF, salió a conocer la blogosfera. Redes sociales, avatar, comentarios aquí y allá… Un año después este blog sigue con la misma ilusión que el primer día, con algún cambio, pero como siempre fiel a su estilo, santo y seña de esta casa.
Echo la vista atrás y me reconforta comprobar que ya somos una familia los que andamos entre estas líneas. Por eso os quiero agradecer que le hayáis dedicado unos minutos a leer las idas y venidas de este veterano gamer, e incluso hayáis dejado comentario alguno como constancia de vuestro libre pensamiento. De hecho, algunos os habéis convertido en habituales de este blog, aportando vuestros comentarios de forma regular y enriqueciendo el contenido de EMDF.
Quizás por ese motivo, no se me ocurre mejor forma de celebrar este aniversario que dejando las puertas abiertas de mi “Library”, para que tres de los habituales en esta casa, escojan una entrada de EMDF y la versionen. Dos remakes y un spin off, para llenar este espacio de calidad.

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Merry Xtms

A pesar de la ventisca de nieve, pude llegar al lugar indicado. Me habían hablado mucho de ese sitio. En lo alto de un risco, con un único acceso y prácticamente sin sol durante el día, allí se alzaba el viejo castillo de El Malo del Final.

Hace años que busco a este personaje, pero siempre escurridizo y cambiante, parece que hoy no se me escapará. Al llegar a la entrada me topé con dos enormes puertas de madera. El único sistema de acceso, parecía el tradicional. Usé la aldaba de bronce con forma de gárgola y golpeé varias veces la puerta, esperando que alguien la abriese. En ese preciso instante, pensé que la situación era absurda. Porque si llevaba tanto tiempo detrás de este tipo, era obvio que no iba a facilitarme el acceso a su castillo.

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… y Cien

Cien. Un número redondo. Con un valor considerable en según qué situaciones. Por ejemplo. Un personaje de nivel cien, en la mayoría de los casos, es un señor personaje / amo del universo / mata trolls con un dedo. En otras situaciones, tiene un valor entrañable, como con nuestra añorada peseta. La moneda de 100 pesetas, esa rubia gorda con la que podías comprar el periódico, y que ahora se ha convertido en la moneda de un euro.

Pero no os quiero liar con todo esto que expongo a modo de introducción. Aquí, hoy y ahora, el 100 tiene otro valor. Distinto a cualquier otro vivido o experimentado. Es una mezcla de sensaciones y emociones a nivel particular, que me llevan a escribir estas líneas.

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